Acerca de

Fernando Thompson de la Rosa es un líder visionario en tecnología y transformación digital, reconocido como uno de los 50 latinos más influyentes en la industria de la información en América Latina por el Hispanic IT Executive Council.

Artículos

Cinco revelaciones sobre la Inteligencia Artificial que definirán 2026

Cinco revelaciones sobre la Inteligencia Artificial que definirán 2026

De la promesa tecnológica a una infraestructura de decisión Introducción: más allá del ruido La inteligencia artificial ocupa hoy un lugar central en la conversación empresarial. Sin embargo, entre demostraciones espectaculares, promesas disruptivas y narrativas extremas, el verdadero cambio suele pasar desapercibido. Estamos entrando en una fase de madurez clara: la IA deja de evaluarse por lo que es capaz de mostrar y empieza a medirse por lo que es capaz de sostener en producción. El eje de valor se desplaza desde la innovación visible hacia la utilidad operativa, la gobernanza y el impacto real en la toma de decisiones. Las siguientes cinco revelaciones reflejan este punto de inflexión y ayudan a entender cómo se configurará el uso estratégico de la IA hacia 2026. 1. La conversación sobre la AGI pierde relevancia frente a la IA operable Durante años, la Inteligencia Artificial General (AGI) fue presentada como el gran evento transformador. Hoy, ese debate comienza a perder centralidad para el negocio. No porque la AGI carezca de importancia, sino porque no es el principal determinante del valor empresarial. Como ha señalado Sam Altman, es posible que la AGI llegue —o incluso haya llegado— sin el impacto abrupto que muchos anticipaban. Mientras tanto, la industria avanza hacia algo mucho más tangible: sistemas de IA que potencian capacidades humanas existentes y se integran de forma progresiva en procesos reales. La revolución no es un momento único, sino una adopción silenciosa y acumulativa. La IA empieza a comportarse como infraestructura: invisible, transversal y determinante. 2. La IA deja de responder y comienza a ejecutar La siguiente evolución no está en generar mejores respuestas, sino en actuar con autonomía controlada. Los agentes de IA representan este cambio de paradigma: sistemas que reciben un objetivo y ejecutan una secuencia de acciones para alcanzarlo, con mínima intervención humana. Esto redefine el rol de las personas. Pasamos de interactuar con la IA como usuarios a hacerlo como supervisores y estrategas. La productividad deja de escalar por tareas individuales y comienza a hacerlo por flujos completos delegados a sistemas inteligentes. En este contexto, la IA no reemplaza al talento humano, lo amplifica. Como lo expresa con claridad Aparna Chennapragada, directora de Producto de Microsoft en experiencias de IA: “El futuro no pasa por sustituir a los humanos. La IA viene a potenciarlos.” Esta afirmación no es retórica: es la base del modelo operativo que permitirá escalar la productividad sin perder control. 3. La paradoja estructural: más productividad, mayor desigualdad potencial El impacto económico de la IA no es homogéneo ni neutral. Un análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI) revela que: la IA afectará a casi el 40% de los empleos a nivel mundial, cifra que asciende a un 60% en las economías avanzadas. La paradoja es clara. Los profesionales y organizaciones que integren la IA de forma efectiva verán incrementos significativos en productividad y valor. Quienes no lo hagan quedarán estructuralmente rezagados. La IA actúa como una tecnología de amplificación: potencia capacidades existentes, pero no las distribuye de manera equitativa. Esto plantea un desafío crítico para gobiernos, empresas y sistemas educativos: la adopción sin estrategia puede profundizar brechas en lugar de cerrarlas. 4. El futuro de la IA es más pequeño, especializado y controlable La narrativa inicial de la IA generativa apostó por modelos cada vez más grandes. Hacia 2026, esa lógica empieza a invertirse. El valor se desplaza hacia modelos especializados, entrenados para dominios concretos como finanzas, legal, salud o ingeniería. Estos modelos no buscan generalidad, sino precisión, explicabilidad y control. Son más económicos de operar, más fáciles de auditar y más confiables para contextos donde el error tiene consecuencias reales. En términos empresariales, la especialización deja de ser una preferencia técnica y se convierte en una decisión estratégica. 5. Se cierra la etapa del espectáculo: comienza la era del “demuéstralo” La IA entra en una fase de exigencia. Las organizaciones ya no se impresionan con demostraciones llamativas; exigen resultados sostenibles, retorno claro y riesgo controlado. La pregunta clave deja de ser “¿esto es posible?” y pasa a ser: ¿qué problema resuelve, a qué costo, con qué nivel de riesgo y para quién? Este cambio marca la madurez definitiva de la IA como tecnología empresarial. La ventaja competitiva ya no estará en adoptar IA, sino en saber implementarla, gobernarla y operarla con disciplina. Conclusión: la tecnología está lista, la decisión es estratégica Hacia 2026, la inteligencia artificial se consolida como una capacidad estructural: más autónoma, más especializada y profundamente integrada a la operación. Al mismo tiempo, introduce desafíos reales en gobernanza, impacto social y control organizacional. La IA deja de ser una pregunta tecnológica y se convierte en una decisión estratégica de liderazgo. No se trata de lo que la tecnología puede hacer, sino de cómo se decide usarla y con qué responsabilidad.

Cinco revelaciones hacia 2026 que redefinen el liderazgo de TI

Cinco revelaciones hacia 2026 que redefinen el liderazgo de TI

En un entorno saturado de conversaciones sobre inteligencia artificial y transformación digital, el verdadero cambio rara vez ocurre donde hay más ruido. Mientras muchas organizaciones persiguen tendencias visibles, fuerzas más profundas están redefiniendo silenciosamente el liderazgo de TI, el rol del CIO y su impacto real en el negocio. De cara a 2026, el desafío ya no es adoptar más tecnología, sino operarla estratégicamente: convertirla en valor medible, gobernarla como riesgo sistémico y sostenerla en contextos cada vez más complejos. Estas cinco revelaciones —algunas contraintuitivas— marcan el nuevo estándar del liderazgo tecnológico que dominará el próximo ciclo. 1. El principal desafío del CIO ya no es tecnológico: es humano Durante años, la excelencia técnica definió el éxito del CIO. Ese paradigma está llegando a su límite. Hacia 2026, el impacto del liderazgo de TI dependerá menos del dominio tecnológico y más de la capacidad para movilizar personas, alinear intereses y gestionar el cambio. La complejidad actual no se resuelve con mejores arquitecturas, sino con mejores decisiones colectivas. Comunicación, negociación, influencia y liderazgo transversal se convierten en capacidades centrales, no complementarias. Como resume con claridad la industria: The real challenge now isn't about technology. It's about people. Without communication, influence, and negotiation skills, CIOs won't be able to lead real change. De acuerdo con proyecciones de Gartner, la mayor parte del éxito del CIO estará vinculada a su habilidad para construir equipos de alto desempeño y liderar con inteligencia emocional, más que a su conocimiento técnico individual. El CIO evoluciona de tecnólogo principal a arquitecto organizacional del cambio. 2. TI deja de ser un centro de costos y se convierte en motor de ingresos La lógica de “mantener la operación al menor costo posible” ya no define al área de TI. Hacia 2026, se espera que tecnología participe directamente en la generación de ingresos, la creación de nuevos modelos de negocio y la aceleración del time-to-market. Esto implica un cambio estructural: el CIO asume responsabilidades que antes pertenecían exclusivamente al negocio, incluyendo impacto en P&L, desarrollo de productos digitales y monetización de capacidades tecnológicas. La expectativa es clara: The focus should shift from keeping the lights on at the lowest cost to using technology to drive topline growth, create new digital products, and bring new business models faster to market. Para lograrlo, el liderazgo de TI debe incorporar disciplinas tradicionalmente ajenas al área: gestión de producto, modelado financiero y visión comercial. La colaboración con Finanzas, Ventas y Marketing deja de ser una buena práctica y se convierte en una condición operativa. La tecnología ya no solo habilita el negocio. Es parte del negocio. 3. El perímetro de seguridad desaparece: la identidad se vuelve el eje El modelo tradicional de seguridad basado en fronteras digitales ha quedado obsoleto. En arquitecturas distribuidas, multi-cloud, con trabajo remoto, automatización y agentes de IA, el perímetro simplemente deja de existir. En este contexto, la identidad se convierte en el nuevo núcleo de la seguridad: identidades humanas, de máquinas, servicios y sistemas autónomos. Los atacantes ya no rompen defensas; explotan credenciales legítimas mal gobernadas. La proliferación de identidades sin control amplía la superficie de riesgo y crea puntos ciegos críticos. Como advierten los expertos: As adversaries exploit fractured security postures, delaying platformization only amplifies these risks. Hacia 2026, la falta de una gobernanza sólida de identidades amenaza no solo la seguridad, sino la confianza operativa en quién —o qué— accede a los sistemas y datos empresariales. 4. La nube entra en una nueva fase: control, soberanía y resiliencia La última década estuvo marcada por la migración acelerada a la nube pública global. Hoy, ese movimiento se redefine. El aumento del riesgo geopolítico, regulatorio y operativo impulsa un nuevo enfoque: mayor control sobre la ubicación, operación y dependencia de los entornos cloud. Cada vez más organizaciones replantean dónde residen sus datos y cargas críticas, priorizando soberanía, cumplimiento y resiliencia frente a conveniencia. Para el CIO, la arquitectura cloud deja de ser una decisión puramente técnica y se convierte en una decisión estratégica de riesgo. La infraestructura tecnológica se evalúa ahora desde una perspectiva de continuidad, control y exposición geopolítica. El objetivo ya no es solo eficiencia. Es resiliencia estratégica. 5. La amenaza cuántica ya es un riesgo presente La computación cuántica suele percibirse como una amenaza futura. Sin embargo, el riesgo ya es actual. La estrategia de “recolectar ahora, descifrar después” convierte cualquier dato con una vida útil prolongada en un activo vulnerable hoy. Organismos como el NIST han establecido horizontes claros para la adopción de criptografía post-cuántica, obligando a las organizaciones a incorporar esta transición en su planeación tecnológica actual. Como lo sintetiza el consenso emergente: The digital future will be shaped by a race between new technologies and the necessary security measures. For organizations, it's not just about defending against current threats; it's about strategically investing in an independent, quantum-secure, and AI-resistant future. La seguridad post-cuántica deja de ser un experimento y se convierte en una inversión estratégica para proteger la propiedad intelectual y los activos digitales a largo plazo. El CIO hacia 2026: de tecnólogo a estratega del negocio Estas cinco revelaciones apuntan a una transformación unificada del liderazgo de TI. El CIO evoluciona hacia un rol donde debe: generar ingresos con tecnología, gobernar riesgos sistémicos, liderar personas en contextos de incertidumbre, y anticipar amenazas que antes pertenecían a la ciencia ficción. El éxito ya no se define por adoptar tecnología, sino por operarla con criterio, disciplina y visión estratégica. La pregunta clave no es si su organización reaccionará al futuro, sino si tiene la madurez necesaria para diseñarlo activamente.